Oda a Mi Lavaplatos

Puede parecer una tontería que vaya a escribir este relato, pero para mí primeramente no lo es y tiene su explicación como todo. No quiero compararme con  Quevedo,   pero si él lo hizo, por qué no yo. Está claro que en poco nos parecemos, quizás únicamente que para escribir este relato también me he puesto gafas, y que me gustaría tener sus gafas para tener quizás su  misma pluma. Él se atrevió a escribirle a una nariz, y yo por lo mismo me atrevo a escribirle a un aparato electrónico de uso doméstico. Hasta ahí las complicidades, hasta ahí las similitudes, nada más.

Hoy me he despedido de ti para siempre. Te he visto en el pasillo y te  has marchado por el ascensor, y cuando se cerraban las puertas ya te estábamos extrañando.  Ayer en un momento a solas, te estuve observando, y vi como conservabas la misma elegancia del diseño italiano con el que te presentaste en casa la primera vez. Pero claro, estás hecho un anciano, y sabes que eso hoy en día eso es un impedimento para subsistir. De hecho cuando cumples cierta edad, ya los achaques ni se tratan. Se dice que ya no compensa, que ya no merece la pena gastarse más dinero en un trasto viejo y desactualizado.

Has estado en mi casa más de 30 años seguramente. Y con la misma seguridad, puedo afirmar que tu sustituyo alemán no podrá compararse contigo. Sé a ciencia cierta que él no llegará a anciano conviviendo con nosotros, seguramente no llegue a la adolescencia. Cómo es posible eso, te  preguntarás camino del desguace, o de un centro de reciclaje. Te contesto porque mereces una explicación ante las dudas y los miedos que sin duda tienes en este momento. Sabes, ahora cualquier aparato que compras viene ya medido con la duración determinada, y por supuesto hoy en día la excelencia no está en la durabilidad, ni se demuestra que las cosas están muy bien hechas precisamente porque permanecen en el tiempo. Todo lo contrario,  se considera  que algo bueno no tiene que ser permanente, ni durar mucho. Tiene que ser provisional y con una durabilidad muy limitada. Por eso los materiales con los que se fabrica cualquier cosa son de peor calidad que los de tu generación, aunque todo cueste infinitamente más.  Y cuantas más averías tenga, todo mucho mejor. La cuestión es tener que estar reponiendo aparatos cada dos por tres y también tener que llamar al servicio técnico con frecuencia.   Cómo es posible eso, piensas que estamos locos en esta sociedad en la que vivimos, que consiente estas estafas. Ah, amigo lavaplatos eso es el progreso. Unos dicen que es porque hay que mover la economía, generar trabajo y que es un círculo del que dependemos todos. Pero tienes razón, no deja de ser una mentira y una estafa a nosotros mismos, que lo consentimos y no protestamos.

Tú no has fallado en todos estos años, llegaste reluciente y hoy te marchas  con tu motor en perfectas condiciones, pero con una resistencia de poco coste que ha dicho que ya no  podía más. Y nosotros en lugar de buscar un médico que te cambiara ese elemento, hemos optado por cambiarte y abandonarte camino  probablemente de un chatarrero.  Es lo que toca amigo Indesit, es lo que se hace hoy en día con todo lo viejo. Sean personas, animales, sean electrodomésticos.   Mi esperanza en estos últimos días era que hicieras un esfuerzo y funcionaras correctamente, y a puntito has estado de seguir caminando. Hasta el domingo pasado en el que ya definitivamente te rendiste, y nos rendimos. Sabes que te he defendido a capa y espada. Y que no he sido la única que ha intentado por todos los medios salvarte y que continuaras en esta casa que te ha cobijado.  Hoy, ya tu sustituto ocupa tu lugar, y debo decirte que es todo apariencia, pero seguramente le falte tu corazón.  Tiene muchas lucecitas leds, te da muchas opciones para programarlo. Sí todo muy vistoso, pero a la hora de la verdad le faltarán todos los elementos para dar su vida por nuestras vajillas. Apenas usa detergente, fíjate que el técnico nos ha dicho que solo una cucharilla. Y nosotros que tenemos las bolsas de detergentes ya compradas para ti…. Creo que este chico guapo que ha llegado no llegará a consumir tantas provisiones. Y eso no va a ser porque no lo vayamos a usar, sino porque no vivirá tantos años como tú.

Sabes, él es todo plástico, le falta acero y latón. Sólo tiene dos pisos con mucho recolguin para modificar las bandejas, pero nunca podrá hacerse cargo de nuestras cacerolas y sartenes. La duralex contigo quedaba perfecta, pero con éste no lo creo. Apenas consume agua, ni tampoco detergente. Entonces cómo se va a limpiar todo, te preguntarás. Y yo también me lo pregunto.

Mi querido amigo en todos estos años solo has tenido un defecto, y es que te dió al poco de comprarte por soltar agua, no sabemos de dónde. Ni tampoco lo supo averiguar  el técnico al que llamábamos cariñosamente “el manitas”. Él no consiguió dar con la solución, y aún así nosotros no te cambiamos. Te conservamos con el deseo de que no siempre ocurriera, y así fue.  Te portaste como un campeón, y te lo agradecemos en el alma porque de bien nacidos es ser agradecidos.

Tu antecesor al que se le quemó el motor nada más comprarlo, está aún en el trastero esperando que mañana vengan a por él. Quizás os acompañéis mutuamente, y así no te sientas tan solo. Fíjate, él ha permanecido estos años guardado con la esperanza de que si un día tu te estropeabas pudiéramos coger una pieza y ponértela a ti. Pero ni eso hemos tenido que hacer. Solo nos quedamos de él  con el cestillo para los cubiertos, igual que hoy nos quedamos con tu cestito. Porque ahora todas estas modernidades vienen  sin cesto. Ahora se trata de colocar de una forma muy moderna los cubiertos, tan moderna que lo toqueteas todo.

Mi querido amigo lavaplatos de tres pisos, que has servido fielmente a esta familia numerosa durante tantos años. Te vamos a echar de menos todos los que por esta casa pasan.  Sabes, yo no te hubiera cambiado. Yo hubiera cambiado tu resistencia, porque después de tantos años de servicio, un amigo se merece ese detalle de agradecimiento. Y era poco el coste.  De hecho encontré en internet varios sitios donde vendían tus repuestos, y descubrí que no solo yo te tenía aprecio, sino que más gente hablaba maravillas de ti. Y no solo eso, también vi a un gemelo tuyo en wallapop que se vendía baratito. Y me alegró saber que hay más mellizos tuyos que aún funcionan y sobreviven a la modernidad y a lo cool.

La pena es que no solo no se fabrican elementos con tú hoy en día, robustos y fiables. Tampoco existen ya familias numerosas que requieran vuestros servicios, por eso ya no los hay de tus dimensiones, ni con tus prestaciones. – 18 cubiertos y tres bandejas, un lujo hoy en día –  Lo que yo te digo mi querido amigo, estamos involucionando.

Mañana te añoraremos más aún, cuando intentemos meter cazuelas, fuentes, cuencos, ollas y vasos, y seamos  plenamente conscientes de que ya no cabe todo. Y maldeciremos este progreso y esta vida sin sentimientos que aparta a lo viejo de nuestras vidas.

Mi única esperanza ya, es que puede que termines sirviendo en otro hogar de algún país lejano del llamado tercer mundo, donde se reutiliza todo lo que nosotros despreciamos. Suerte amigo.

Te lo debía querido Indesit 2114, que el chatarrero te sea leve.

 

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