No lo entiendo.

Hoy voy a coger los trastos, y cambio la seda por el percal. Me lanzo al ruedo, y  espero a porta gayola  la salida de los morlacos. Quizás vengan comentarios que se claven en todo lo alto como  banderillas negras, o quizás me devuelvan a los corrales por mansa de solemnidad. Voy a lidiar con un tema espinoso, creo que no me falta trapío, pero sobre todo me gusta coger el tema por los cuernos. Y todo esto, al hilo de lo que está sucediendo.

De un tiempo a esta parte  observo y  siento que estamos totalmente desnortados en este país donde vivimos. En estos años hemos recorrido un camino supuestamente de avances y mejoras en nuestra vida diaria. Digo supuestamente, porque al final viendo el percal de lo que ocurre todos los días, de las polémicas que se generan, de los escándalos que nos sacuden, es difícil ya aceptar que nuestra sociedad ha mejorado. Habremos mejorado en cuestiones tangibles y económicas. También en comodidad, en tecnología, y en todas esas cosas que miden la riqueza de un país, pero por el camino hemos ido perdiendo muchas cosas que quedan fuera de las estadísticas. La mayoría de las personas están detrás de la barrera  aposentadas y cómodas en los tendidos, sin ser conscientes de lo que está sucediendo, o siendo conscientes prefieren no mirar al ruedo o dar largas cambiadas y hacer como que la fiesta no va con ellos. Pienso que todas esas mejoras que la evolución de los tiempos y la democracia han traído a nuestro país,   han supuesto también una pérdida de valores y sobre todo, de respeto, tolerancia y educación de todos nosotros.

Siempre me han gustado los toros. Yo creo que es hasta cuestión genética, pero también es cuestión cultural. Me encantan los animales, y soy totalmente contraria al maltrato de los mismos. Muchas personas a las que también les encantan los animales, pensarán que una cosa no casa con la otra. Podría dar mil razones para explicarlo, pero sé que es una pérdida de tiempo, porque cuando no se comprende algo porque no se desea comprenderlo, es imposible aceptarlo. No puedo colocar en el mismo plano a un ser humano, que a un animal. Por mucho que piense que muchos animales sean a veces más humanos que algunos hombres o mujeres. Hay algo fundamental que me impide estar de acuerdo con este proanimalismo tan en boga en nuestro país. Y es que el 99,99 % de las personas que se declaran animalistas y anti taurinos, no solo no tienen el mismo fervor en oponerse al aborto, sino que son mayoritariamente pro aborto.  El día que  alguien me haga comprender  cómo  es posible aceptar eso, entonces quizás yo pueda dejar  de ser taurina.  Tampoco comprendo cómo se puede estar en contra del maltrato animal, y pemitir y abogar por la esterilización masiva de animales en perreras y refugios. No lo encuentro natural y no me parece que la solución al abandono de animales por personas inconscientes sea esterilizar masivamente e impedir la cría y la tenencia responsable. Qué quieren que les diga, a mí todas esas prácticas me recuerdan a los años 30. Pero claro yo soy muy exagerada, y estoy comparando y poniendo en el mismo plano a animales y personas. Vaya,  he escrito  justo lo que ellos pretenden hacer, poner en el mismo plano como sujeto de derechos a animales y personas.  Hay que recordar algo que muchos desean olvidar, los nazis consideraban a los judíos inferiores e incluso no de la misma cualidad humana que a la raza aria. También quiero recordar que esas prácticas también se han aplicado e incluso se siguen promoviendo por parte de organizaciones y gobiernos en países del llamado tercer mundo, y no con animales precisamente, sino con humanos. Y casi nadie grita por ello, no se escandaliza porque la propia Unicef lo financie.

No entiendo tampoco cómo se puede comer marisco, o pescado; o calzar zapatos de piel bovina, y negarles los mismos derechos a esos seres vivos que se pretenden para el toro de lidia, ni tampoco cómo se pueden comer vegetales y frutas, y no pensar que también son seress vivos, y que también sienten y padecen. Ni tampoco comprendo cómo no se lucha contra muchas prácticas que se hacen en granjas de animales,  y no hablo de empresas que se dedican a la cría de visones, foie, esturiones  y similares, sino de cosas con tampoco glamour como las gallinas ponedoras, piscifactorías,  o las granjas de vacas lecheras donde se empieza por modificar los ciclos vitales y los biorritmos de los animales, o por eliminar químicamente o con descargas eléctricas los cuernos de las vacas. No lo entiendo, no puedo decir otra cosa.

El día que entienda todas estas cosas que para mí son incoherencias, quizás pueda entender que las corridas de  toros son maltrato animal, y que los animales deben estar en el mismo plano que el hombre.

No entiendo cómo para adoptar a un animal de una perrera, haya que pasar todo tipo de exámenes, incluso más gravosos que para adoptar a un niño. Y aquí no exagero, porque conozco varios casos y sé muy bien de lo que hablo. No entiendo cómo se deniega la adopción de perros a personas a las que les gustan los toros, la caza, o que incluso llegue al extremo de tener que ocultar sus aficiones taurinas quitando los cuadros de toreros que cuelgan en las paredes de tu salón para poder culminar el proceso de adopción de un perro.  No entiendo cómo se puede denegar la adopción de un mastín viejo que lleva años esperando que alguien lo adopte en una perrera, a un voluntario de una protectora porque desea llevarse ese mastín a una finca rústica, en lugar de tenerlo en su vivienda. Como si el mastín fuera un perro adaptado a vivir en asfalto, y fuera a ser más feliz que entre encinas y ovejas.  No puedo decir otra cosa más, que no lo entiendo.

No entiendo cómo se puede insultar o boicotear  a alguien por vestir a su hijo de torero, como le ocurrió a Samantha Vallejo-Nájera  con Roscón, y sin embargo no se proteste porque ya se les impide a los niños con síndrome de Down nacer.

No entiendo cómo se puede criticar a un torero, ponerlo de vuelta y media, y llamarle de todo simplemente por ser entrevistado en un periódico hablando de su profesión. No entiendo cómo puede haber personas artistas que en uso de esa libertad de expresión plástica y del derecho de creación lo insultan públicamente, y cómo puede haber homosexuales que reclaman tolerancia y respeto hacia si mismos y sin embargo jalean y le dedican olés al que aprovechando la muerte en el ruedo de un torero, incita al odio hacia él y su profesión. No lo entiendo porque esto no deja de ser más que otra fobia. Perdonen pero no lo entiendo. Y una vez más, no hablo de oídas, sino de leídas porque lo he visto con mis propios ojos. He leído hasta a una conocida representante del partido animalista en nuestra ciudad que se debiera obligar a que en caso de accidentes en festejos taurinos, las personas que los sufren debieran pagarse de su propio bolsillo la asistencia sanitaria. Es decir, eliminar el derecho a la asistencia sanitaria que en España es universal y gratuito para todos, para los que acuden a encierros, vaquillas y otros espectáculos taurinos. Y mientras, eso mismo no lo pedimos para otros colectivos, o para  otras situaciones. No lo entiendo.

Lo que sí entiendo, es que si a mí y a otras personas a las que les gusta la caza, los toros u otras cosas, no se nos acepta como adoptantes de animales abandonados, y se nos insulta o se nos desprecia por parte de algunos animalistas y de protectoras, tendremos igual derecho a pedir que con nuestro dinero e impuestos no se financien a aquellos que nos insultan y menosprecian. O es que nuestro dinero sí es válido para subvencionarlos….parece que esos escrúpulos no existen entonces, y la ética se la saltan a la torera cuando se trata de percibir dinero y ayudas.  Tampoco entiendo cómo no se controla el incumplimiento sistemático que hacer algunas asociaciones protectoras que recoger animales sin identificar y sin chip, y los entregan de nuevo a sus dueños sin chip y sin denuncia como les obliga las ordenanzas. No entiendo cómo esto ocurre en mi ciudad y mi ayuntamiento no toma cartas en el asunto. Tampoco entiendo el  poco control que existe para que muchos animales viajen desde nuestro país a otros países para ser adoptados, y sin embargo se deniegue la adopción a algunos nacionales.

Entiendo que toda esta persecución no es más que un primer paso hacia otras que vendrán posteriormente, y todas enfocadas con un único propósito.  Prohibir, prohibir, prohibir…. y perseguir todo lo que no me gusta a mí. No lo entiendo, y  creo que quizás prefiera no entenderlo jamás. Siento los puyazos, pero es que a veces hay que dejar de ver los toros desde la barrera, y salir a echar un capote.

Os habéis dado cuenta de la cantidad de expresiones que tiene nuestro idioma y que provienen de la tauromaquia. También vamos a prohibir su uso, también vamos a prohibir a Picasso, Goya, Velázquez, Botero, Lorca, etc.  ¿Los vamos a perseguir por nuestras fobias?

Me exacerba todo esto, precisamente porque todo esto forma parte de nuestro acervo. No lo entiendo….seguramente sea que la verdadera fiesta nacional de nuestro país, sea el odio y no la tauromaquia.

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